La salida del hermano de Carlos III coincide con la publicación de documentos oficiales que han intensificado las sospechas y provocado presión desde el entorno real y político británico.
En pleno resurgimiento del caso Epstein, el ex príncipe Andrés terminó por exiliarse esta semana lejos de Windsor, sin lograr por ello escapar de las sospechas que se acumulan a su alrededor.
El diario The Sun fue el primer medio que reveló, el martes, la partida la noche anterior del hermano de Carlos III de su lujosa residencia de Royal Lodge, cerca del castillo de Windsor, al oeste de Londres.
En octubre, tras una nueva tanda de revelaciones embarazosas vinculadas al pederasta estadounidense Jeffrey Epstein, el monarca había tomado la decisión histórica de despojar a Andrés de sus títulos reales.
Además, ordenó a su hermano menor abandonar la mansión, donde residía desde hacía más de 20 años —a cambio de un alquiler irrisorio— con su ex esposa Sarah Ferguson, para reinstalarse en una propiedad real de Sandringham, en el noreste de Inglaterra.
El príncipe Andrés de Gran Bretaña se arrodilla junto a una mujer en esta imagen publicada por el Departamento de Justicia en Washington, D.C., EE. UU., el 30 de enero de 2026, como parte de un nuevo conjunto de documentos de sus investigaciones sobre el difunto financista y delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein. Departamento de Justicia de EE. UU./Folleto vía REUTERS
El dominio de Sandringham es propiedad privada del rey, a diferencia de Windsor, gestionado de manera independiente por un organismo del que el Estado recupera la mayor parte de los ingresos.
El dominio de Sandringham es propiedad privada del rey, a diferencia de Windsor, gestionado de manera independiente por un organismo del que el Estado recupera la mayor parte de los ingresos.
Pero, según fuentes citadas por medios británicos, los acontecimientos se han acelerado, ya que el rey estaría “cada vez más preocupado” por el grado de implicación de su hermano en este escándalo.
El palacio de Buckingham no confirmó ni comentó de inmediato esta evolución, pero la información que ha surgido de los millones de páginas del expediente Epstein publicadas el viernes por el Departamento de Justicia estadounidense no ha hecho sino alimentar las sospechas que pesan sobre Andrés.
En las páginas han aparecido fotos sin fecha en las que se ve a Andrés arrodillado e inclinado sobre una joven cuyo rostro está censurado, así como correos electrónicos invitando al delincuente sexual a Buckingham para hablar en “privado”.
El príncipe Andrés de Gran Bretaña se arrodilla junto a una mujer en esta imagen publicada por el Departamento de Justicia en Washington, D.C., EE. UU., el 30 de enero de 2026, como parte de un nuevo conjunto de documentos de sus investigaciones sobre el difunto financista y delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein. Departamento de Justicia de EE. UU./Folleto vía REUTERS
Andrés ya había sido acusado por Virginia Giuffre de agresiones sexuales cuando ella era menor de edad. La principal testigo de cargo del caso Epstein se suicidó en abril pasado.
Una segunda mujer afirmó, a través de su abogado, que el financiero estadounidense la envió a Reino Unido en 2010 para mantener relaciones sexuales con Andrés en Royal Lodge.
La policía local indicó el martes que iba a “examinar esta información”, pero que hasta ahora no había sido contactada ni por esta mujer ni por su abogado.
El miércoles, una carta de un abogado surgió de los documentos de la justicia estadounidense, dando cuenta de una velada con “bailarinas exóticas” en Palm Beach, en Estados Unidos, a principios de 2006, durante la cual Epstein habría presentado a una de ellas, representada por un abogado, a Andrés.
El príncipe Andrés de Gran Bretaña habla con el rey Carlos al salir de la catedral de Westminster al final de la misa de Réquiem, el día del funeral de la británica Catalina, duquesa de Kent, en Londres, Gran Bretaña, el 16 de septiembre de 2025. REUTERS/Toby Melville/Foto de archivo
Ambos hombres le habrían propuesto mantener relaciones sexuales a la vez.
La joven se habría negado, pero la voluntad de los dos hombres habría “prevalecido”, afirma el abogado en esta carta, precisando que posteriormente recibió dinero, aunque menos de lo que se le había prometido inicialmente por bailar.
Andrés, que siempre ha negado cualquier comportamiento ilegal, no ha hecho ninguna declaración desde la publicación de los últimos documentos. El ex príncipe fue visto por fotógrafos el lunes paseando a caballo por el parque de Windsor.
A pesar de la tradicional reserva del gobierno respecto a la familia real, el primer ministro británico, Keir Starmer, estimó que Andrés debería testificar ante el Congreso estadounidense sobre lo que sabe de los crímenes del financiero.
El ex príncipe fue visto por fotógrafos el lunes paseando a caballo por el parque de Windsor. (REUTERS/Toby Melville)
Y según fuentes reales citadas por el Daily Mail, el palacio considera que testificar es ahora “una cuestión de conciencia” para Andrés.
Su ex esposa, Sarah Ferguson, con quien Andrés ha mantenido una relación cercana, también ve su imagen dañada por los documentos publicados en los últimos días.
“Gracias, Jeffrey, por ser el hermano con el que siempre soñé”, escribía la ex duquesa de York a Epstein en un correo electrónico de 2009.
Unos meses más tarde, explicó al financiero que tenía “urgentemente necesidad de 20.000 libras”, unos 27.000 dólares, para pagar su alquiler.
“No tengo realmente palabras para describir mi amor y mi gratitud por tu generosidad y tu amabilidad”, le escribía en enero de 2010. “Estoy a tu servicio. Cásate conmigo”, añadía.
(con información de AFP)
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