Chicago sumó de a tres y quedó como líder en la zona de San Martín

Los de Teté Quiroz salieron a la cancha con un libreto claro: plantear un partido de ida y vuelta sin apichonarse por el imponente marco que siempre envuelve a los partidos en Mataderos. Pero esa idea fue la que cavó su propia tumba. El Torito se hizo amplio y durante todo el primer tiempo atacó a un Albo que solo podía esperar a recuperar y lanzar contragolpes, cosa que tampoco logró con efectividad.

Ambrogio se hizo amo y señor de la cancha e hizo lo que quiso durante los primeros 45’. Su actuación fue descollante. El 2-0 en el primer tiempo quedaba corto y lo fue aun más cuando en una jugada aislada, Fabricio Rojas descontó y puso a su equipo a tiro del empate. Y con ese tanto, los salteños se envalentonaron y salieron a jugar el complemento con el cuchillo entre los dientes. Pero a la jerarquía no hay con qué darle. En el mejor momento de Gimnasia y Tiro, cuando parecía inminente el empate, entró alguien llamado Alan Ruiz al terreno de juego. Alguien que no había sumado minutos en Chicago todavía pero que se sabía de lo que era capaz.

Sus años en Europa y en el fútbol argentino no eran en vano. Y en una de las primeras pelotas -si no era la primera- que tocó, la mandó a guardar. Un tiro libre a unos 30 metros del arco, ideal para su exquisita pierna zurda. Y con esa característica pegada que lo hizo emigrar al Sporting Lisboa allá por 2016, remató como con un guante y se la clavó en el ángulo a Papaleo, quien nada pudo hacer. Así, el Torito liquidó el trámite.

Con estos tres puntos, Chicago quedó puntero, mira a todos desde arriba y llega con un buen envión anímico al clásico del domingo contra All Boys.

FUENTE: Olé

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