En esa línea, remarcó que el desarrollo del torneo también permitió ampliar la base del rugby en el continente. “Cuando se hizo todo este plan cambió mucho la federalización del rugby”, explicó, en referencia a cómo la competencia ayudó a descentralizar el deporte y darle mayor visibilidad a distintas regiones.
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Pensando en el crecimiento a futuro, Pichot mencionó la posibilidad de volver a integrar a países de América del Norte. “Al comienzo, con el Americas Rugby Championship, la apuesta fue sumar a Estados Unidos y Canadá. Ahora estamos viendo de volver a hacerlo para unir toda la región”, contó. Sin embargo, también fue cauteloso sobre el desarrollo en ese mercado: “Es difícil meter el rugby en Estados Unidos. Creo que la decisión de que el Mundial 2031 sea ahí quizás fue apresurada”.
Por otro lado, puso el foco en uno de los principales desafíos del torneo: el nivel de juego. “Lo primero que hay que ver para tener más franquicias es si están los jugadores que sostengan el nivel. Hoy estamos con lo justo en ese aspecto, falta desarrollar jugadores”, advirtió, dejando en claro que el crecimiento debe ser sostenido.
Finalmente, señaló que el aspecto económico no es el principal obstáculo para la expansión. “Después viene el tema económico, que creo que es más simple de conseguir”, concluyó. Para Pichot, el futuro del Súper Rugby Américas dependerá principalmente de seguir formando jugadores y consolidar una base competitiva sólida en toda la región.
FUENTE: ESPN