Crece el consumo de Yerba Mate, pero la rentabilidad alerta a productores

No obstante, la desregulación del mercado yerbatero marcó un cambio de esquema en una actividad clave para economías del noreste argentino, con Misiones y Corrientes como principales provincias productoras. La eliminación de la fijación de precios redefinió la dinámica de toda la cadena, con impacto directo en productores, secaderos e industria.

Pero con el cambio de política económica impulsado por el gobierno de Milei, que avanzó en la quita de regulaciones y limitó la intervención del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) en el mercado, los valores se negocian de forma directa entre privados y el sector opera bajo un esquema de libre competencia.

Según datos del propio instituto, la desregulación derivó en una baja significativa del precio en góndola en términos reales, lo que fortaleció el acceso al consumo y amplió la competencia entre marcas en los puntos de venta.

Se calcula un consumo promedio de 6,1 kilos por persona al año

En los últimos cinco años, la producción promedia más de 890 mil toneladas de hoja verde y se mantiene en niveles históricamente altos. La cosecha de 2025 se ubicó en torno a los 889 mil toneladas, con una estructura que garantiza abastecimiento tanto para el mercado interno como para el externo. Para dimensionar la cadena, se estima que se requieren aproximadamente tres kilos de hoja verde para obtener un kilo de yerba mate elaborada, lo que da cuenta del peso del eslabón primario en el proceso.

Las exportaciones crecieron en volumen y en generación de divisas, con u$s117 millones en 2025. El producto argentino llega a más de 50 mercados, con fuerte presencia en Medio Oriente, Estados Unidos y Europa. Siria y Líbano se mantienen como destinos tradicionales, mientras que en otros países crece el consumo asociado a tendencias de alimentación saludable.

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Rentabilidad y reclamos del sector productivo

La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) ubica a la yerba mate en rojo dentro de su semáforo de actividades regionales, con problemas en el componente de negocio. El precio que recibe el productor muestra una caída en términos reales y no acompaña la evolución de los costos. En concreto, el valor de la hoja verde ronda los $220.000 por tonelada, con una baja real cercana al 27%.

La entidad advierte que los ingresos en origen se encuentran atrasados, lo que deteriora la rentabilidad y complica la sostenibilidad de muchas explotaciones. A esto se suma una menor participación dentro del precio final: el productor capta cerca del 13%, frente a un promedio histórico del 23%, lo que implica una pérdida de alrededor de 10 puntos porcentuales en la cadena de valor.

La mejora no se distribuye de manera homogénea en la cadena. La mayor competencia en góndola presiona los precios hacia abajo

Según el Instituto Nacional de la Yerba Mate, la desregulación también se reflejó en el precio al consumidor. Entre diciembre de 2023 y enero de 2026, el valor de la yerba mate en góndola cayó 45,7% en términos reales. En concreto, el precio promedio pasó de unos $7.397 por kilo a $4.481, es decir, una baja cercana a $2.900 por kilo a valores actuales.

El sector combina una demanda interna robusta —en torno a los 280 millones de kilos anuales—, exportaciones en expansión y una producción estable. Sin embargo, el reparto del valor dentro de la cadena aparece como el principal desafío hacia adelante.

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